El principal fiscal de Alemania inició una investigación sobre las escuchas al teléfono móvil de la canciller Angela Merkel efectuadas por los servicios de espionaje de Estados Unidos, a la luz de las revelaciones del exanalista de inteligencia Edward Snowden, dijeron el miércoles las autoridades.

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Los dos países están enfrentados por las prácticas de espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) después de que las revelaciones de Snowden el año pasado mostrasen que Estados Unidos había espiado a varios de sus aliados, entre ellos Merkel.

La oficina del fiscal general Harald Range dijo que se tiene suficiente información para llevar adelante una investigación oficial.

“Extensas investigaciones preliminares produjeron las suficientes pruebas objetivas de que responsables desconocidos de inteligencia estadounidense intervinieron el teléfono móvil de la canciller Angela Merkel”, dijo la oficina de Range en un comunicado.

Aunque no hay un caso firme aún para comenzar procedimientos legales, la oficina del fiscal dijo que Range está todavía investigando acusaciones de que los servicios de inteligencia estadounidense y británico realizaron una “masiva vigilancia de los datos de telecomunicaciones de la población alemana”.

Las revelaciones de que Estados Unidos y Reino Unido llevaron a cabo un espionaje electrónico a gran escala en Alemania – incluso desde el techo de sus embajadas en Berlín, cerca de la oficina de Merkel y del Parlamento – provocaron indignación en el país.

En una nación sensible a la vigilancia oficial tras los excesos cometidos por la Gestapo – la policía secreta nazi – y la Stasi en la comunista Alemania Oriental, los políticos han presionado en vano por un acuerdo de “no espionaje” con Washington. Estados Unidos dijo que no tenía tratados semejantes con ningún país, amigo o enemigo.

Snowden, que recibió asilo en Rusia, prometió dar nueva información que prueba que los derechos de los alemanes fueron violados por la inteligencia estadounidense si puede presentar las evidencias ante un comité parlamentario alemán que investiga el tema.

El Gobierno alemán ha rechazado hasta ahora llevarlo a Berlín para que testifique en persona, temiendo que pueda tensar aún más sus relaciones con Washington.